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El bruxismo consiste en rechinar o apretar los dientes unos contra otros sin ningún interés funcional.  Es una patología que aunque pueda pasar desapercibida afecta a un porcentaje alto de la población.
De manera frecuente, viene provocado por un cúmulo de estrés y ansiedad y es una de la formas o parafunciones (funciones/acciones que no tienen un objetivo fisiológico) que tenemos de liberar tensiones; otras habituales son morderse las uñas, golpes repetidos con los pies, etc.
El bruxismo lo sufren indistintamente adultos, adolescentes y niños y tiene consecuencias negativas sobre los dientes, el periodonto y los músculos de la boca ya que debido al exceso de ejercicio provocará dolor y chasquidos en las articulaciones de la mandíbula y en último extremo, dolor de oído, de cabeza entre otros.
Hay que tener en cuenta que los dientes deben estar en contacto unos con otros pero sólo un determinado tiempo, preferiblemente entre 10 y 15 minutos en 24 horas; esto es, sólo cuando masticamos, deglutimos, etc.
Como decíamos, existen dos tipos de movimiento bruxista: apretar los dientes y rechinarlos; este último mucho más dañino.
Sea de un modo u otro, la principal consecuencia es el desgaste de los dientes, sensibilidad dental, fisuras o fracturas, desprendimientos de restauraciones o, incluso, pérdida de anclaje de los dientes.
Pese a que suele darse durante todo el día es más común que se produzca en horarios nocturnos, mientras dormimos; de ahí, que al no ser conscientes de que la padecemos nos cueste más corregirlo.
Entre las causas determinantes, aparte de una necesidad de liberar tensiones causadas por el estrés, encontramos que el bruxismo puede venir derivado de herencias genéticas, trastornos del sueño y/o alteraciones del sistema nervioso central.

¿Qué provoca el bruxismo? Alteraciones dentarias- dientes que terminan por desgastarse o romperse, así como aparición de grietas en el esmalte-, alteraciones de los músculos- hipertrofias por exceso de desarrollo- y alteraciones articulares así como dolores de cabeza provocados por la carga muscular -no duele la cabeza, duelen los músculos que están en la cabeza-.

¿Cómo se corrige? Si padeces de bruxismo es conveniente que acudas a tu odontólogo para que te recomiende una férula de descarga, oclusal o de relajación realizada de resina transparente que se coloca entre los dientes y te ayudará a que se mejore la posición de la mandíbula, evitando desgaste y roturas.
Y no olvides controlar ciertos hábitos como el consumo de café, tabaco u otras drogas, como la cocaína, que excitan el sistema nervioso central. También puedes acostumbrarte a liberar estrés haciendo uso de herramientas como pelotitas antiestrés, así como realizar prácticas deportivas combinadas con métodos de relajación que ayudan a la liberación de endorfinas y, por tanto, a los procesos de desestresamiento y recuperación del equilibrio mental.

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