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La enfermedad celíaca o celiaquía es una patología autoinmune provocada por el gluten. Solo se desarrolla en las personas que son sensibles o susceptibles genéticamente a este componente.

Generalmente las personas celíacas comparten una sintomatología clara cuando toman algún alimento que lleva gluten: vómitos, diarreas, dolores intensos, pérdida de peso…etc. Pero no siempre es tan fácil y algunos pacientes intolerantes o alérgicos al gluten no muestran síntomas, son asintomáticos, y no se les diagnostica.

Aunque se trata de una enfermedad del sistema inmunitario, nuestro dentista puede detectarnos esta patología con un simple vistazo a nuestros dientes.

¿Cómo afecta ser celíaco a la salud dental?

La celiaquía puede empezar desde niño o bien desarrollarse ya en la edad adulta. En función de cuándo se manifieste los síntomas dentales serán de una u otra forma:

En niños: debido a que no absorben bien todos los nutrientes por dicha alergia, el esmalte dental será mucho más débil y pese a que tengan una higiene dental correcta, los dientes se verán con manchas o amarillentos, mucha predisposición a las caries y se fracturan con facilidad. Como su capa de esmalte es más deficiente, también provoca que sufran una mayor sensibilidad dental y desprotección frente al ataque de bacterias.

En adultos: si la celiaquía se da con todas las estructuras dentales formadas, las consecuencias serán menos nocivas que en un niño, pero habrá igualmente un déficit de nutrientes. Aunque se note menos a nivel estético, se tendrá una mayor evidencia de caries y problemas gingivales como la gingivitis.

Por suerte hoy en día se sabe bastante sobre esta enfermedad y cómo afrontarla, pero es importante que si la padeces o sospechas de ello, además de a tu médico especialista, acudas también a tu odontólogo. Los chequeos bucales rutinarios ayudarán a minimizar los problemas que vayan apareciendo y a prevenir otros más graves.

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