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Los piercings se han vuelto un complemento de moda en las últimas décadas. Se trata de un pendiente en diferentes zonas del cuerpo. Hay que cuidar y desinfectar todos para evitar infecciones, pero especialmente si se trata de un piercing en la lengua, los labios o en el interior de la boca. Estos pendientes son muy peligrosos no solo para nuestra salud oral, sino para la salud en general. Te explicamos los principales riesgos que entrañan:

  1. Inflamación de las encías

Más del 70% de los que llevan piercings, según un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, ha tenido alguna complicación tras su colocación, siendo la inflamación la más frecuente, en un 35% de los casos, seguida del dolor dificultades para masticar y hablar, con un 18% y 15%, respectivamente. Este tipo de complicaciones son más comunes cuando el piercing se hace en los labios debido al contacto continuado con las encías. La inflamación o recesión gingival puede provocar movilidad dental y la pérdida de alguna pieza dental en casos extremos.

  1. Endocarditis

Hay que tener especial cuidado con la herida abierta al hacer el piercing, ya que es una vía de entrada directa de las bacterias. La boca es una ventana al torrente sanguíneo, y muchas de las bacterias que habitan en la cavidad oral son dañinas en otros lugares del organismo. Si no curamos como es debido el piercing y uno de estos patógenos pasa al torrente sanguíneo, es posible que acabe en las proximidades del corazón y provoque una endocarditis.

  1. Enfermedad periodontal

La salud bucodental es la más perjudicada por este tipo de piercings. El piercing en la lengua aumenta el riesgo de enfermedad periodontal y daña el esmalte o las piezas dentales. También puede provocar heridas en las encías. Debido al contacto continuo del metal del piercing con los dientes, se daña muchísimo el esmalte y se generan microfracturas. A largo plazo esto ocasiona dolor ya que los nervios del diente se inflaman. Si no se trata a tiempo el tejido inflamado acaba por calcificarse y necrosarse, lo que puede suponer la pérdida del diente. Las encías también sufren mucho este contacto y además de la inflamación pueden producirse pequeñas heridas e incluso la retracción gingival.

  1. Alteración del gusto y mal aliento

Una de las complicaciones que pueden derivarse de colocar un piercing en la lengua es que se lesione algún nervio y esto provoque una alteración del sentido del gusto. De hecho, la disgeusia o alteración del gusto es una complicación que sufre en torno al 5% de las personas con piercing en la lengua, según el estudio de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. También puede aumentar el riesgo de padecer halitosis.

  1. Contagio del herpes

El piercing en la boca está considerado como uno de los principales factores de riesgo de transmisión de herpes. También puede hacernos más vulnerables a la transmisión de otras infecciones como hepatitis B y C.

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