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La recesión gingival es una migración del borde libre de la encía a una posición más retraída. Provoca la aparición de los antiestéticos triángulos negros ya que se pierde el hueso que rodea a los dientes. Está provocada por diferentes causas:

– por el frenillo de tracción alta que al hablar tracciona la encía que va cambiando de posición.

– por un cepillado traumático inadecuado con cerdas algo más duras de lo normal,

En ambos casos la retracción conlleva problemas de sensibilidad y estéticos.

Para que exista retracción tiene que haber previamente una falta de hueso que rodea el diente.  ¿Cómo se soluciona?

Para igualar los márgenes se precisa de una intervención quirúrgica para llevar el diente a la misma altura que el diente vecino, es una intervención quirúrgica bastante sencilla pero que precisa de puntos. También hay una opción no quirúrgica que  consiste en implantar un relleno de material cerámico de color rosa que simula la encía del diente vecino con lo cual estamos devolviendo el diente a un tono rosa y marfil consiguiendo eliminar la sensibilidad.

En los casos en los que está indicado, esta situación puede resolverse mediante un injerto de tejido conectivo. El procedimiento consiste en conseguir un pequeño trozo de encía del paladar que posteriormente se injerta en el área previamente preparada donde existe la recesión. La zona irá cicatrizando, poco a poco, cubriendo así la lesión. Este nuevo tejido será exactamente idéntico  a zonas adyacentes. El proceso de cicatrización dura 6 semanas, pero el remodelado de la encía puede seguir produciéndose hasta 12 meses después.

Con estas técnicas no sólo logramos cubrir la recesión, sino también lograr un grosor de encía suficiente para evitar su reaparición y lograr una correcta salud gingival.

 

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