Calle Alcalá, 600, 28022, Madrid 917 417 789

La menopausia es una nueva etapa en la vida de las mujeres que se produce entre los 45 y 55 años de edad. Los ovarios dejan de funcionar a causa del descenso de los niveles de las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona) que permitían que se produjera la ovulación y la regla cada mes.

Estas hormonas, en especial los estrógenos, intervienen en muchos procesos del organismo, por lo que su disminución provoca un cambio fisiológico en el cuerpo femenino con síntomas como los sofocos, los sudores nocturnos, la falta de lívido, la sequedad vaginal, los cambios en el metabolismo, la sequedad de la piel y las mucosas, problemas para dormir, ansiedad, irritabilidad y naturalmente cambios emocionales.

Y la boca no es una excepción. La bajada de los niveles de estrógenos afecta directamente a las encías, disminuyendo el efecto antiinflamatorio de dicha hormona en la encía. La reducción de progesterona provoca una disminución de la densidad ósea de los maxilares poniendo en peligro el sustento de nuestros dientes.

A continuación vamos a explicar los efectos más frecuentes de la menopausia en la boca:

  • Gingivitis descamativa:

Consiste en la pérdida o separación de las capas externas de las encías dejando expuesta la raíz del diente provocando sensibilidad al frio o calor. La gingivitis descamativa también provoca que la encía se enrojezca, duela y hasta puede  sangrar, ya sea espontáneamente o al cepillarnos. Si no se trata a tiempo puede derivar en una periodontitis pudiendo llegar a perder los dientes.

  • Xerostomía o sequedad bucal:

Durante la menopausia, las glándulas salivales segregan menos cantidad de saliva produciendo sequedad bucal. La saliva es fundamental para mantener los tejidos húmedos y favorecer la limpieza bucal. La falta de saliva conlleva a una mayor propensión de desarrollar caries, dificultad para saborear los alimentos, tragar o incluso hablar, boca pastosa, sequedad de garganta, labios agrietados, lengua áspera y mal aliento.

La saliva es a la boca como la sangre al cuerpo.

  • Síndrome de la boca ardiente:

Se caracteriza por un ardor intenso y una sensación de quemazón que afecta principalmente a la lengua y en ocasiones a los labios y encías. En casos extremos puede reducir la capacidad de ingerir alimentos.

 

  • Adelgazamiento de la mucosa bucal y mayor propensión a la aparición de llagas.

Las mucosas de la boca, al igual que las de todo el cuerpo, se vuelven más frágiles y se debilitan. Los cambios hormonas propios de esta etapa puede ayudar a la disminución del sistema inmunitario bucal más el estrés que conlleva para muchas mujeres esta etapa, es habitual sufrir a menudo llagas o aftas bucales.

  • Caries radiculares:

Las caries en los cuellos de los dientes aparecen por una suma de factores que ocurren en la menopausia. El primero sería la gingivitis descamativa ya que deja la raíz del diente expuesta cuando lo correcto sería que estuviera tapada por la encía. El segundo es la sequedad bucal, la falta de saliva hace que la boca no esté bien protegida ante las bacterias.

 

  • Deterioro dental:

El envejecimiento de las personas va unido a unos dientes más opacos y amarillos perdiendo el brillo y el color blanco original. También con la edad tendemos al apiñamiento de los dientes y a los desgastes a consecuencia del bruxismo, ácidos de los alimentos y a la propia masticación.

  • Perdida de hueso y enfermedad periodontal:

Durante la menopausia se acentúan los problemas de osteoporosis. La reabsorción ósea suele afectar a todo el cuerpo incluyendo la boca.

Cuando afecta a la boca, estaríamos hablando de periodontitis, al reabsorberse el hueso de los maxilares, se pone en riesgo la supervivencia de los dientes, ya que estos pierden el soporte que los sostiene. Consúltanos tu caso de forma gratuita y sin compromiso.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad